jueves, 25 de febrero de 2010

miércoles, 24 de febrero de 2010

lunes, 22 de febrero de 2010

domingo, 21 de febrero de 2010

viernes, 19 de febrero de 2010

No se me importa un pito que las mujeres...




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Poema de Oliverio Girondo


Fragmento de la pelicula "El lado oscuro del corazón" de Eliseo Subiela



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martes, 16 de febrero de 2010

sábado, 13 de febrero de 2010

Nuestro guia

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Los amigos ( Julio Cortazár)

Obra de Ricardo Carpani

En el tabaco , en el café, en el vino,

al borde de la noche se levantan

como esas voces que a lo lejos cantan

sin que se sepa qué, por el camino


Livianamente hermanos del destino,

dióscuros,sombras pálidas, me espantan

las moscas de los hábitos, me aguantan

que siga a flote en tnto remolino.


Los muertos hablan más,pero al oído,

y los vivos son mano tibia y techo,

suma de lo ganado y perdido.


Así un día , en la barca de la sombra,

de tanta ausencia abrigará mi pecho

esta antigua ternura que los nombra.
Del libro
Salvo el crepúsculo
Alfaguara

viernes, 12 de febrero de 2010

jueves, 11 de febrero de 2010

Gringo Viejo



"¿Y la frontera de aquí adentro?",había dicho la gringa tocándose la cabeza. "¿Y la frontera de acá adentro? había dicho el general Arroyo tocándose el corazón. "Hay una frontera que sólo nos atrevemos a cruzar de noche -había dicho el gringo viejo: la frontera de nuestras diferencias con los demás, de nuestros combates con nosotros mismos."


Fragmento de Gringo viejo de Carlos fuentes

(Es una biografía apócrifa del escritor norteamericano Ambroce Bierce)

miércoles, 10 de febrero de 2010

martes, 9 de febrero de 2010

Tarados con transistor por Arturo Jauretche




El desarrollo técnico crea una variedad especial de tarado. El tarado con técnica. Que viene a ser técnicamente un supertarado.

La última palabra del supertarado técnico es el tarado con transistor. Todos los días vemos alguno. En el colectivo, en el tren. Lo hemos visto en el mar. Con la piernas en el agua y la oreja en el apatito de radio.

Pero hay uno que ha llegado al colmo y es el tarado que ha provocado esta nota. Imagine el lector una pareja de adolecentes, a la caída de la tarde, oscuro ya, apretados contra un portal. Apretados. ¿Uno contra otro? ¡Sí! Pero con el transistor entre las dos cabezas. Oyendo el episodio, o lo que es peor, oyendo a Alsogaray. La cuestión es oír algo. Algo, cualquier cosa que haga huir de uno mismo. De la soledad. De la soledad de dos en compañia, en este caso. De dos que no tienen nada que hacer con su propia palabra, o con sus labios, o con sus ojos, o con sus manos. Y basta de enumeraciones. Dos esclavos más de la técnica. Y a través de la técnica de los avisadores que dan todo en píldoras. Ideas. Pensamientos. Y esto va a ser el colmo. El amor. Porque estos supertarados del transistor, Julieta y Romeo, estan siguiendo las aventuras de Julieta y Romeo en una Venora cursi e imaginaria que el avisador les proporciona en sustitución del portal donde están , de los labios, de las manos, de las miradas propias. Están ausentes de todo eso porque sólo está presente lo que la radio del transistor dice.
La colectividad hace sacrificios enormes en la escuela, en los institutos de enseñanza, en los espectáculos culturales, para elevar el nivel cultural de la población. Pero un vendedor de perfumes, de camisetas o de jabones, tiene derecho a tirar toda esa labor abajo dando a píldoras una cultura para el nivel de los supertarados.
A eso se llama libertad. El nombre de la libertad, el instrumento más poderoso para la educación de los pueblos, está controlado y manejado por un vendedor de camisetas, un jabonero, un perfumista, a través de las agencias de publicidad. Y lo que la maestrita edifica todos los días en la cabecita de los niños, lo que el artista concibe en su sueño y lo qu el sabio descubre en su laboratorio, es reducido a píldoras, triturado primero y revuelto en el excipiente de interés comercial para desnaturalizar esa enseñanza, esa creación artística y hacerla, deformada y envilecida, un simple vehículo vendedor.
Es una versión aún más monstruosa de la libertad de prensa, que consiste en que sólo pueda haber periódicos orientados por los avisadores, es decir, por los que tienen interés en que no se conozca otra verdad que la de su negocio. En los países coloniales, por ejemplo, los negocios de los amos extranjeros. O que los períodicos sean ñoñas revistas, frívolos receptáculos de estupideces, cuando no historietas que completan el ciclo. Las primeras cumplen la función de estupidizar para que no se piense. Las segundas ahorran leer. Para no leer y para no pensar, la colectividad invierte enormes sumas en la enseñanza.Teje de día, para que esta Penélope inversa que desteje día y noche. La radio y la televisión han multiplicado estos males. El ideal que persigue esa libertad se va completando a medida que se multiplican los supertarados. El supertarado con transistor es su éxito máximo.Para que se multipliquen es necesario que el Estado no intervenga. Puede intervenir en la enseñanza. Pero no se puede limitar la desenseñanza.
Claro que está que la radio y la televisión practican la libertad hasta su justo límite. Su justo límite es la libertad de comercio. Que es lo que queríamos demostrar. Cada vez que se sigue el hilo de estas libertades que tanto se proclaman, se llega a lo mismo. La libertad de comercio. Es el objetivo. La única libertad verdadera, y la que tiene derecho a que nadie tenga libertad contra ella. Por eso en materia política, económica y social, la libertad de radio y televisión es sólo la libertad de comercio. Es decir, la libertad de Alsogaray. Y diciendo Alsogaray, decimos todo. El comerciante apoderado de las riendas del Estado. Sólo Alsogaray llega a la radio y la televisión. O los contradictores de Alsogaray. Que no lo contradicen en la libertad de comercio. Pues son sus cómplices fuera de turno, que esperan el suyo. Como Cueto Rúa, o como casi todos los opositores, que son opositores de Alsogaray. Pero no de la diosa Alsogaray. Es la misma que seguía el general Mitre, como lo dijo en su arenga a los vencedores de la guerra del Paraguay. Pero Mitre lo hacía sin transistor. Ahora está más perfeccionado el sistema. Aquí sí interviene el Estado. Para que no se diga que es la libertad de comercio, y que es la libertad verdadera.
Los de ahora tiene ese cómplice. Y el supertarado del transistor. Que está atado a una cadena y no la puede dejar. Y cuando sale de su casa en lugar de llevar la argolla al pié la lleva en la oreja. Como ese Romero que hemos visto. Que pudiendo en un portal decir, oír y hacer cosas tan maravillosas, las posterga a la transmisión que le golpea en el oído la lección del pildoreo que hace propaganda.
Pero el supertado con transistor es un ser excepcional en nuestro medio. Alegrémosnos por el país y por su destino. Cada vez que el pueblo actúa le dice a las pildoras: "menefrego". Sagrado mufutismo, que nos deja con las reservas intactas para esperar nuestra hora. La hora Argentina. Esa que no se da con transistor. Y que millones de argentinos están esperando. Vendrá. Todavía no la conocemos, ni sabemos su forma, ni su nombre. Pero vendrá, porque está en la voluntad de todos nosotros. Los que no llevamos la argolla de la esclavitud pegada a la oreja. Todo está en que sigamos siendo nosotros mismos y no tarados de transistor. Que es lo que "ellos" quieren.
SANTO Y SEÑA febrero de 1960

Extraido del libro
Filo contrafilo y punta
de
Arturo Jauretche
Ediciones Pampa y cielo
1960

domingo, 7 de febrero de 2010

Kerouac En el camino


“Porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un '¡Ahhh!'."

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"Lo que yo queria era jugar,solamente eso...Y el Cesar me dio toda la libertad para hacerlo.Yo me divertia jugando,era mi vida,es mi vida.Yo queria jugar y ser libre, eso..."

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