miércoles, 28 de abril de 2010

Alan Haksten Grupp

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Tormento




http://www.myspace.com/alanhakstengrupp

martes, 27 de abril de 2010

Día del hincha de Huracán



Estuve bastante ocupado estos días, y se me pasó por alto el Día Internacional del Hincha de Huracán y no quiero dejarlo ir del todo sin mandarles un abrazo fraternal a todos y cada uno de ustedes. Saben que lo he pasado bien en otras ocasiones (y algunas mal también, para qué negarlo), pero nada comparable a lo que vivimos juntos durante casi un año entero (con triunfos y también derrotas). Fue una etapa muy emotiva y quedará grabada para siempre esté donde esté. Espero seguir entrenando y en eso estoy, pero esta experiencia vivida en Huracán la mantendré intocable en algún lugar del alma. Por eso quiero enviarles a través de este medio de comunicación, mi más sentido agradecimiento por todos los gestos de afecto que tuvieron y siguen teniendo conmigo, felicitarles el día, y acompañarlos en el deseo de que sigan los triunfos para ver a Huracán de nuevo peleando donde le corresponde.
Angel Cappa

sábado, 24 de abril de 2010

viernes, 23 de abril de 2010

jueves, 22 de abril de 2010

Discurso de Evita

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Discurso de renunciamiento

22 de agosto de 1951

miércoles, 21 de abril de 2010

Preguntas de un obrero lector que lee (Bertolt Brecht)







¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?

En los libros se mencionan los nombres de los reyes.

¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?

Y Babilonia, tantas veces destruida,

¿Quién la construyó otras tantas? ¿En que casas

de Lima, la resplandeciente de oro, vivían los albañiles?

¿Adónde fueron sus constructores la noche que terminaron la Muralla China?

Roma la magna está llena de arcos de triunfo.

¿Quién los construyó?

¿A quienes vencieron los Césares? Bizancio, tan loada,

¿Acaso sólo tenía palacios para sus habitantes?

Hasta en la legendaria Atlántica, la noche que fue devorada por el mar,

los que se ahogaban clamaban llamando a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India.

¿Él sólo?

César venció a los galos;

¿no lo acompañaba siquiera un cocinero?

Felipe de España lloró cuando se hundió su flota,

¿Nadie más lloraría?

Federico Segundo venció en la Guerra de Siete Años, ¿Quién más venció?



Cada página una victoria

¿Quién guisó el banquete del triunfo?


Cada década un gran personaje.

¿Quién pagaba los gastos?


Tantos informes,

tantas preguntas.



Bertolt Brecht

sábado, 17 de abril de 2010

viernes, 16 de abril de 2010

martes, 13 de abril de 2010

Poco se sabe ( Juan Gelman)

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El lado oscuro del corazón

Eliseo Subiela

lunes, 12 de abril de 2010

La cerveza del pescador Schiltigheim (Raúl G. Tuñon)



La cerveza del pescador Schiltigheim

Para que bebamos la rubia cerveza del pescador Schiltigheim.
Para que amemos Carcassonne y Chartres, Chicago y Québec, torres y puertos.
Los blancos molinos harineros y la luz de las altas ventanas de la noche
encendidas para los hombres de frac y los ladrones.
Y las islas en donde los Kanakas comen plátanos fritos
y bajo las palmeras entre ágiles mulatas suenan los ukeleles.
Islas, dije, las islas, soles rojos, platillos para Darius Milhaud.
¡Tener un corazón ligero! Vale decir, amar a todas las mujeres bellas.
Y una moral ligera, vale decir, andar con gitanos alegres
y dormir en un puerto un ocaso cualquiera y en otro puerto y otro
y andar con suavidad y con desenvoltura de fumador de opio.
Para que a cada paso un paisaje o una emoción o una contrariedad
nos reconcilien con la vida pequeña y su muerte pequeña.
Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos: decir, estuve,
estuve en tal pasión, en tal recodo. Estuve por ejemplo,
en la feria de Aubervilliers una mañana, con un trozo de asado,
una amistad tranquila, la mesa clara, el perro, el buen hablar
y afuera, las verduleras de París chapoteando con los zuecos en la nieve.

Para que bebamos la rubia cerveza del pescador de Schiltigheim
es necesario no asustarse de partir y volver, camaradas.
Estamos en una encrucijada de caminos que parten y caminos que vuelven.


Raúl González Tuñon

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Cuarteto Cedrón

miércoles, 7 de abril de 2010

Casi nadie va a sacarlo de sus casillas


El caballo relincha, el perro ladra,
la suma de los ángulos de un triángulo
es igual a dos rectos,
la sopa, la conciencia, el alcuacil, después
del dos el tres, después del hoy, mañana,
casi nadie lo sacará de sus casillas.
Casi nadie ni nada, porque
¿cómo tomar en serio esos latidos
en que el sueño es acceso, esas miradas
de insoportable lucidez en un tranvía,
eso que ahora dice: Huye,
pero al final, al fin y al cabo, no era más
que un gajo de naranja
reventando en la boca?
¿Cómo tomar en serio que una puerta
dé a la tristeza cuando el arquitecto
la abre al pasillo, que unos senos
dibujen paralelos sus jardines
cuando es la hora de ir a la oficina?
Imposible negar las evidencias
dice el doctor y dice bien, inútil
sacar de sus casillas al honesto almanaque,
San Rulfo, Santa Tecla, San Fermín,
la Asunción,
el caballo relincha, el perro ladra,
casi nadie le ofrece en una esquina
un pedacito suelto de bicicleta o trompo,
casi nunca es verano en pleno invierno
por razones de estricta pulimentada lógica,
hay que ser lo que se es o no ser nada, y nada
lo sacará de sus casillas, nadie
lo sacará, y si un caballo ladra
no lo sabremos nunca, porque
los caballos no ladran.
Bastaría un apenas, un no quiero,
para empezar de otra manera el día,
hervir la radio con las papas
y a cada chico darle un cocodrilo
para que huela a miedo en las escuelas,
sacar los muertos a que tomen aire,
meter las mitras en la mayonesa,
actividades subversivas, claro,
pero otras cosas hay: fusiles
corren por las picadas, Sudamérica
crece en su selva hacia la aurora,
de tanto arroz bañado en sangre
nacerá otra manera de ser hombre.
No cito más que apenas estas cosas,
saco de sus casillas a unos cuantos
que todavía creen en la poesía
encasillada en su vocabulario
lleno de compromisos con lo abstracto.
(La suma de los ángulos de un triángulo).
((Los caballos no ladran)).
(((Dice el doctor, y dice bien))).



Julio Cortázar

Chico Buarque

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martes, 6 de abril de 2010

La nave del olvido



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La perito está desierta y la luna se ha posado
sobre los techos de Pompeya










lunes, 5 de abril de 2010

Los diez mandamientos de la Iglesia Maradoniana




LOS 10 MANDAMIENTOS


1. La pelota no se mancha, como dijo D10S en su homenaje.

2. Amar al fútbol por sobre todas las cosas.

3. Declarar tu amor incondicional por Diego y el buen fútbol.

4. Defender la camiseta Argentina, respetando a la gente.

5. Difundir los milagros de Diego en todo el universo.

6. Honrar los templos donde predicó y sus mantos sagrados.

7. No proclamar a Diego en nombre de un único club.

8. Predicar los principios de la Iglesia Maradoniana.

9. Llevar Diego como segundo nombre y ponérselo a tu hijo.

10. No ser cabeza de termo y que no se te escape la tortuga.

domingo, 4 de abril de 2010

Diamante loco por Enrique Symns



Resulta difícil de explicar - a cualquiera que no sea argentino-, que siendo un apasionado lector haya despreciado durante toda mi juventud a uno de los poetas y pensadores más importantes del siglo, según la opinión de la mayoría de los expertos en todo el mundo.
Desde mediados de la decada del 50, las vicisitudes políticas acaecidas en mi país obligaron a cada uno de los participantes de la actividad social y cultural a ponerse de un lado u otro de la línea que separaban las calles del mundo: supuestamente combatiendo, unos, para reivindicar los derechos de los más relegados y, los otros, tratando de mantener las condiciones de explotación que a ellos benefiaban. Aunque resulte curioso, Borges quedó ubicado en ese último lado de la línea. Dicha ubicación la merecía no sólo por su fanatico antiperonismo y su repulsión por los movimientos revolucionarios, sino por su desprecio casi viceral por todo lo popular y su clasismo expuesto, que lo hizo formar parte del grupo de escritores bautizados como Sur,que se reunían para discutir el maquillaje del mundo,mientras en el grupo Boedo tipos como Roberto Arlt representaba nuestros ideales.

Tuvo que transcurrir mucho olvido bajo los puentes de la memoria, y tuvo que haber derrotas casi definitivas de la utopías modificadoras para que todas aquellas desdichadas historias se disolvieran en los rios de la leyenda. Y entonces apareció ante mis ojos, con todo su brillo cegador, ese diamante loco, ese pensador alienígena, ese poeta que parece entonar la canciones de otros mundos. Sitios en donde las palabras se cuelgan del universo con una perfección y una elegancia que suavizan el sufrimiento de la existencia y disfrazan de respuestas las conmovedoras preguntas esenciales que nos venimos haciendo desde siempre."La luna ignora que es tranquila y clara/y ni siquiera sabe que es luna/ la arena, que es arena/. No habrá arrojado esta saeta que soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?"

Cuando desarrollaba una charla o encaraba un conferencia filosófica, su velocidad mental, capaz de aceleraciones cercanas a la genialidad, convertían el tronco tematico en ramas delgadas y trepadoras de los nuevos caminos que iba abriendo al verbalizar su pensamiento.
Borges pensaba como si estuviera ensoñando, como si las certezas a las que iba arribando fueran solamente flashes oníricos que rescataba de entre los paisajes de su mente.
Al recordar la postura de su cuerpo y la seductora monotonia de su voz, creo que sobre todo me asombra su displicencia poética, su vertiginosa cacería de una imposible respuesta a las malditas pregunta que se gestaban en el espejo de su conciencia. Nunca me conmovieron sus inmersiones poéticas sobre una legendaria Buenos Aires construida en los Valles de su imaginación, con malevos inexistentes y calles que nunca caminó. Ese arquetipo porteño era sólo un decorado que daba ámbito al poeta singular y metafísico que conseguía sumergirse en el vacío de la existencia o sobrevolar las cumbres del universo convirtiendo esas abstracciones en un territorio casi familiar " Cuántas cosas,/limas,umbrales,atlas,copas,clavos,/nos sirven como tácitos esclavos/ ciegos y extrañamente sigilosos!/Durarán más allá de nuestro olvido/ no sabrán nunca que nos hemos ido"
Ese poeta inolvidable forma parte de la mitología literaria de cada uno de sus lectores, los despojos de su obra quedarán sepultados en los shopping borgeanos, que se abrieron en todo el mundo a partir de su deceso. Como dijo el propio Borges " Los universitarios y los expertos prefieren la bibliografia a la pasión de la lectura"

El metropolitano (Diario chileno) agosto de 1999

Extraido del libro La vida es un bar Editorial Cuenco de plata

viernes, 2 de abril de 2010

Cuento de los años felices




El general llegaba lejos, más allá de los ríos y los desiertos. Los chicos lo sentíamos poderoso y amigo. "En la Argentina de Evita y Perón los únicos privilegiados son los niños", decian los carteles que colgaban en las paredes de la escuela. ¿Cómo imaginar, entonces, que eso era puro populismo demagógico?
Cuando Perón cayó, yo tenia doce años. A los trece empecé a trabajar como aprendiz en uno de eso lugares de Rio Negro donde envuelven las manzanas para la exportación. Choice se llamaban las que iban al extranjero; standard las que quedaban en el pais. Yo les ponia el sello a los cajones. Ya no me ocupaba de Perón: su nombre y el de Evita estaban prohibidos. Los diarios llamaban "tirano profugo" al general. En los barrios pobres las viejas levantaban la vista al cielo porque esperaban un famoso avión negro que lo traeria de regreso.
Ese verano conocí mis primeros anarcos y rojos que discutian con los peronistas una huelga larga. En marzo abandonamos el trabajo. Cortamos la ruta, fuimos en caravana hasta la plaza y muchos gritaron"viva Perón carajo". Entonces cargaron los cosacos y recibi mi primera paliza politica. Yo ya habia cambiado a Perón por otra causa, pero los garrotazos los recibía por peronista. Por la lancha a alcohol que casi nunca anduvo. Por las camisetas de futbol y la carta aquella que mi madre extravio para siempre cuando llegó la Libertadora.
No volvi a creer en Perón, pero entiendo muy bien por qué otros necesitan hacerlo. Aunque el pais sea distinto, y la felicidad esté tan lejana como el recuerdo de mi infancia al pie del limonero, en el patio de mi casa

Osvaldo Soriano
del libro cuentos de los años felices

jueves, 1 de abril de 2010

Astor Piazzolla




-Viendo todo lo que usted pone cuando toca, se ve que el corazón le quedó diez puntos.



-Diez puntos, claro. Si lo tuviera siete puntos me tiro al tacho de la basura.



-Usted , realmente , no se mide cuando empieza a tocar.



-Ni cuando voy a pescar en Punta del Este tampoco . Yo no la voy con los pescaditos para la cacerola: tiburones o nada.



-Anoche , cuando se mandó con Escualo , ¿No se le fue la mano? Lopez Ruiz por poco suelta la guitarra para abrazarlo.



-Ése no suelta el bajo ni aunque la sala se incendie.



-Justamente, el escenario era como un incendio.



-Si no hay fuego no hay música, y mejor uno se dedica a vender pororó.



-¿Hay algún tema que lo sacuda especialmente?



-Mirá, si un tema no me sacude especialmente yo no me tomo el trabajo de cambiarme los calzoncillos para hacer la función.



-Eso está claro, pero siempre uno tiene temas que por alguna misteriosa razón nos conmueven un poquito más.



-La ultima curda. Yo cuando me meto con La última curda tengo que tener mucho cuidado , porque me cago encima.



-¿Se animaría a definir con tres palabras a Troilo?



-Con una : tango.



-¿Cómo tocaba Troilo y cómo toca usted?



-El gordo tocaba. Yo no toco.



-¿Cuál sería la diferencia?



-El gordo acariciaba las teclas, apenas. Yo no podría tocar como él: yo me saco ampollas: yo le meto los dedos hasta las tripas al bandoneón. A mi me dicen gato, pero el gato era él. El gordo con la música te hablaba despacito, al oído. Yo no bajo del alarido.



-Usted, con el bandoneón ¿que vendría a ser?



-Un tigre, qué se yo, un perro bulldog. No , mejor un tigre. Un tigre que hace una semana que no come.



-Por ahí se dice que usted, con su música, es un orgasmo.



-Un orgasmo, pero infinito, un orgasmo que quiero que nunca se acabe.



-¿Se imagina algún día retirado de esto?



-Mirá, en cuanto yo vea que me pongo jovato, me empiezo a dejar las uñas.



-¿Para?



-Ja. Debieras darte cuenta: para rascarme las venas.



-¿Las venas?



-Sí, las venas por el lado de adentro. Antes que venga el guadañazo del final quiero sacarme la última gota de música. Yo no entrego el rosquete, al cajón no me meten si antes no me rasqué hasta la última, pero te digo, la última gota de música.






Reportaje de Rodolfo Braceli del Libro Argentinos en la Cornisa Editorial Aguilar

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