martes, 23 de agosto de 2016

La biblioteca del Club Atlético Excursionistas

Excursionistas, uno de los tantos clubes centenarios de la Ciudad de Buenos Aires, comenzó a darle forma a un nuevo espacio dentro de su estadio en el bajo Belgrano, gracias a la iniciativa de varios socios.
El club, recientemente ascendido a la B Metropolitana, recicló el lugar donde funcionaba un bufet y habilitó el SUM René Orlando Houseman, donde se desarrollan actividades como ajedrez y tenis de mesa. Allí, una biblioteca empieza a tomar forma.
Los hinchas son los que hacen grandes a los clubes argentinos y Excursionistas no es ajeno a esa lógica. Por eso, hablamos con el socio Pablo Pacheco, uno de los hinchas del verde del bajo Belgrano para que nos cuente sobre esta nueva iniciativa dentro del club.

-Contame como nació la idea de la biblioteca.

-Excursionistas siempre tuvo biblioteca y además el punto número seis del Acta Fundacional del club establece la formación de una para uso del socio. Una de las tantas cosas que perdió Excursio en las últimas épocas fue la biblioteca, Yo particularmente estoy dolido que el club pierda cosas, lo cual significa un retroceso. Es por eso que primero creé una página para al menos volver a tenerla de manera virtual. Y ahora que surgió el espacio de lo que era el bufet, se dio el marco ideal para recuperarla con un lugar físico.

-¿Qué pasó con esa biblioteca original?

Esa biblioteca funcionó hasta la década del noventa. En ese momento recuerdo que el club entró en un estado institucional caótico. Dentro de ese caos, la biblioteca cerró sus puertas y perdió todos sus volúmenes y no se sabe a donde fueron a parar... Después de varios años unos cuantos socios vitalicios intentaron refundarla, aunque no tuvieron mucho apoyo y los libros escaseaban, por lo que el proyecto duró unos pocos años y el lugar donde estaba (bajo las plateas) se terminó cerrando y de nuevo vaya a saber dónde fueron a parar los pocos volúmenes que había. Eso creo que pasó en 2011 o 2012.

-¿Cuál fue hasta ahora la reacción del hincha de Excursionistas y de la gente del barrio al ver que ese espacio empezaba a “cobrar vida”?

El espacio hace poco que "cobró vida"; por eso tengo esperanzas que surjan más reacciones; la gente de Excursio es muy particular, te diría que en relación hubo más repercusión en la gente del barrio. Solo un segmento muy definido de gente de Excursio, aquellos que tienen un marcado interés por la cultura y un club amplio tuvieron una reacción espectacular y nos dieron ayuda extraordinaria. De cualquier manera, no pierdo las esperanzas en seguir sumando gente de Excursionistas a algo que es del club y para el club.

-¿Cuáles son las actividades que se estás haciendo actualmente en ese espacio y que proyectos hay a futuro?

El espacio se pensó como SUM, o sea salón de usos múltiples. En principio para actividades culturales, pero de ninguna manera de forma excluyente. Allí esta fija la biblioteca. Y tenemos las actividades de Ajedrez, ping pong y ahora ritmos latinos. El espacio es muy atrayente, por lo que muchos se pusieron en contacto para otras actividades. Las que cuentan con más posibilidades para que implementemos, por los horarios y el espacio necesario, son Yoga y Taller de Arte, algo que ya tuvimos el año pasado en la secretaría del club. Además, se realizaron dos charlas, en las que contamos con Diego Couzo, que trabaja en el INADI. Se enteró de que se estaba formando la biblioteca, nos contactó y se ofreció para implementar el plan que tiene el INADI para el rescate de bibliotecas de los clubes de barrio. Junto con él se realizaron las dos charlas, la primera sobre discriminación, y la segunda sobre futbol y literatura, de la mano del escritor e hincha de Excursio Eduardo Quintana.

-¿Cuentan con apoyo de los dirigentes del club?

La CD nos dio vía libre para que recuperemos el espacio para el club, en particular para la práctica del ajedrez. La coincidencia con que se estaba peleando el campeonato hizo que todos los recursos fueran a parar al fútbol, por eso demoramos desde enero hasta mayo en poner medianamente en condiciones el lugar. Nos dieron apoyo para realizar un bufet que nos representó ingresos para los arreglos del SUM y tengo esperanzas en conseguir el apoyo para la plena difusión de las actividades que estamos intentando implementar.

-¿Crees que hace falta en el barrio un espacio como el que se está formando en el SUM René Orlando Houseman?

Yo pienso que ese espacio tiene un gran potencial. Lo proyectamos como el Centro Cultural del Bajo Belgrano. Pienso que hace falta y que tiene mucho para ofrecerles a los vecinos.
En el barrio casi que no hay bibliotecas, ni tampoco lugares o clubes para jugar ajedrez. Verdaderamente no los hay porque la gente, los chicos, cada vez leen menos o juegan menos al ajedrez. Pero ese es el desafío: demostrar que la tecnología es un complemento no un reemplazo de los juegos tradicionales o de la lectura: yo soy un apasionado de la tecnología y de la computación y también un amante de la lectura y del ajedrez. Si pasa en mi caso, no pierdo las esperanzas de que pase con otras personas, especialmente con los chicos.

-Si tuvieras que convencer a alguien de que se acerque a Excursionistas y se haga socio, ¿qué le dirías?


Es eso precisamente: no hay mejor manera de hacer que se acerquen y se hagan socios que ofreciendo muchas alternativas o actividades. Recientemente perdimos la actividad de patín artístico por falta de espacio y eso lo tomo como un retroceso, porque había alternativas para solucionarlo aunque muy onerosas, es algo que debió planificarse desde antes, pero bueno ese es otro tema. El tema central es que un club con mucha oferta de actividades es un club que indudablemente resulta atractivo para que todos se acerquen.

jueves, 16 de enero de 2014

Hasta siempre Juan Gelman

"no olviden los orgullosos/que cuando a la tumba vayan/ allí
lo mismo se rayan/ humildes y poderosos"

pero nosotros no solamente queremos la igualdad en la
muerte
también queremos la igualdad en la vida
queremos la justicia en vida

¿por qué está triste ese peón de ferrocarril en la mañana
Apoyado contra la verja de la estación?
¿por qué se le perdía la mirada sin ver a nadie de los que
pasaban junto a él?
¿por qué está triste ese hombre?
¿por qué hay tantos hombres y mujeres tristes en el
país?
¿por qué a cierta hora del día parece que un oleaje de tristeza
fuera a arrasar la ciudad?
¿por qué sale por sus ojos así o saca por sus ojos
tristeza?
¿por qué esa tristeza golpea de noche las ventanas?

estas reflexiones suben en mí
metido en la itera alta de la celda 4 en el pabellón de castigo
de la cárcel Villa Devoto
Eugenio abajo oye su radio a transistores
un rayo de sol pasea lento por la celda

¿por qué se pasea un rayo de sol por acá?

Eugenio quedó encorvado por las torturas pero no sacaron
una sola palabra de él
Eugenio es un obrero tierno delicado
no le sacaron una sola palabra

la mujer de Eugenio a veces llora sin saber por qué
interminablemente sin saber por qué llora y deja la casa una
semana o dos
lo deja a Eugenio una semana o dos
un rayo de sol pasea por la celda ahora

¿y yo? ¿por qué estoy oyendo crepitar la tristeza de Eugenio
si sé que hay pocos tan puros como él?
¿entonces su pureza no lo defiende del dolor?
¿a veces se le pierde la mirada sin ver a nadie de los que
pasan junto a él entonces?

en las celdas de enfrente
los comunes no tienen litera ni colchón
a medianoche les dan un colchón para dormir
tienen que ir a buscarlo desnudos
los guardiacárceles obligan a los comunes desnudos a correr
tirarse al suelo arrastrarse para buscar el colchón
el invierno no puede calentar las baldosas heladas del
pabellón de castigo

Eugenio se encorva más todavía cuando el jadeo de los
comunes choca contra la puerta de la celda 4
¿esos ruidos tapan las crepitaciones de la tristeza de eugenio?
¿Eugenio crepita de furor ahora?
¿la tristeza se congela en pajaritos que arden de furor?
¿en furor va a dar la tristeza de los pobres del mundo?
¿la tristeza de ese peón de ferrocarril dará en furor?
¿un oleaje de furor arrasará la ciudad?
¿arrasará las literas del pabellón de castigo de la cárcel de
Villa Devoto?
¿arderán las baldosas heladas del pabellón y los comunes y
nosotros?



viernes, 20 de septiembre de 2013

"Yo era el Messi del Huracán del 73"


René Houseman, el Messi del Huracán del 73.
Nicolás Migliavacca nmigliavacca@ole.com.ar

Houseman, el símbolo del, para mucho, mejor equipo de la historia, levanta la apuesta y cuenta que ese Globo se parecía a este Barcelona. A 40 años del último título. ¡Salud!

César Luis Menotti siempre dijo que ese equipo salvó al fútbol. Y si no lo salvó, al menos lo mantuvo vivo, que no es poco. El Flaco fue el técnico del Huracán del 73 que ayer cumplió 40 años del título que marcó un antes y un después en el mundo de la redonda. También fue el que llevó a René Houseman, ese flaquito de 19 años que la descosía en Defensores de Belgrano y uno de los refuerzos que llegaron para aquel Metropolitano, además de Carrascosa, Chabay, Longo, Fanesi y Del Valle. Por caso, Olé se dio el gustazo de pasar un 16 de septiembre con el Loco, un personaje que contra todo sigue inmerso en el recuerdo de los Quemeros. “¡Cómo nos divertíamos, Dios mío! Era lo que más me gustaba, disfrutar. Es que generábamos eso, si de hecho a nosotros nos venían a ver de todos lados. ¡Hasta los hinchas de San Lorenzo! Después de aquella vez solamente hubo un equipo que producía alegría en la gente y es el Barcelona. Además, yo era el Messi del Huracán del 73’, je”. Acá, Houseman no gambetea, define...
El del 73 es el quinto torneo de liga en Primera de Huracán, pero el primero en la era profesional. Sin embargo, esa etapa representó algo más que una estrella en la camiseta, se instaló casi como una marca registrada. De hecho, para muchos futboleros, y hasta para los que no cazan un fulbo -valga la redundancia-, se trató de uno de los mejores equipos de la historia. La cosa no venía bien en 1971, ya que la campaña de Osvaldo Zubeldía había dejado grietas en el Tomás Adolfo Ducó (cuatro victorias, tres empates y cinco derrotas), pese a que allí asomó la figura de Menotti, quien debutó el 2 de mayo de aquel año con un 0-3 ante Boca. Pero lo mejor, claro, es que ese partido daba comienzo a la era dorada del Globo.
“Me parece que ese equipo explotó porque tenía todas las individualidades juntas y los condimentos necesarios. Había unión y camaradería, y eso se trasladó a la cancha”, dice René, quien se acopló al plantel en la pretemporada en Mar del Plata. “Los muchachos esperaban un rubio alemán, grandote y de ojos verdes... Pero se encontraron con una ratita flaca que mojada pesaba 40 kilos. Eso sí, cuando me vieron jugar les cambió la opinión”, recuerda el Hueso, que no sólo compara a aquel Huracán con el Barcelona por la convocatoria, sino también por sus componentes: “Buglione era como Piqué, un poco brutito pero que se mandaba al ataque como loco. Chabay tenía la fiereza que hoy en día muestra Puyol. Carrascosa era gigante como Abidal, Brindisi tranquilamente podía ser Xavi, Omar Larrosa se movía como Iniesta y bueno, yo gambeteaba al estilo de Messi. O mejor aún, porque lo hacía con las dos piernas. Igual, no me puedo comparar con él porque además de romper todos los récords, Messi es más que Maradona y Pelé”.
El paralelismo surge naturalmente porque el Globo fue una máquina, tanto que en aquel momento dejó la punta del torneo sólo una vez (en la 9ª jornada cuando perdió con River), aunque la recuperó a la fecha siguiente con el triunfo ante All Boys. Además, el 73 aparece como el primer año en que Huracán ganó los seis partidos iniciales de un campeonato (Argentinos, Newell’s, Atlanta, Colón, Racing y Vélez). Sin mencionar, claro, los 558 minutos que Héctor Roganti estuvo con la valla invicta entre las fechas 21 y 24, y que en la primera rueda consiguió su pico máximo de rendimiento con el 78 por ciento de los puntos: convirtió 46 goles y terminó dos unidades encima de su perseguidor.
“Muchos quisieron copiarnos, pero no llegaron a nada. Hoy no hay más alegría en el fútbol, tirás un caño y el técnico te saca. Nunca vi un jugador que me recordara a mí, porque ahora a los pibes los entrenan para ser robots. Se preocupan más por lo físico que por la pelota. A algunos les falta ponerse el traje de Robocop y salir a jugar. Aquel Huracán era divertimento”, se emociona Houseman, quien de las 32 fechas del Metro jugó 27, marcó diez tantos, y fue uno de los pilares de un equipo que en la recta final mermó la velocidad debido a que Russo, Brindisi, Larrosa, Babington, Avallay y René fueron citados para integrar la Selección Argentina, que armaba la hoja de ruta para Alemania 74.
Hace 40 años y un día Huracán perdía 2-1 con Gimnasia LP, pero igual se consagraba campeón del Metropolitano. Era “el campeón”, no uno normal. Uno que albergó la elegancia y la capitanía de Miguelito, la zurda telescópica del Inglés, la presencia de un Basile experimentado, la temple de Russo y la caradurez y desfachatez del Loco René. Y un equipo, sin dudas, que no tiene ni tendrá fecha de vencimiento...

 http://www.ole.com.ar/huracan/titulo_0_994700589.html

domingo, 14 de abril de 2013

Soy un virus. La Tabaré con Enrique Symms


Conozco el dolor desde niño, cuando bajaba corriendo afiebrado hacia la costa de las aventuras y me encontraba siempre con esa cárcel de rutinas en que consiste la vida. Porque estamos aquí, en donde todo es dolor y todo nos resulta gratis, porque el sol se quema todos los días como un bonzo que se suicida por tristeza. En donde las sonrisas terminan siempre en puñaladas y en donde el primer pez cuando tuvo hambre se convirtió en asesino. El dolor de estar aquí, en donde los pájaros aprender a leer y escribir las leyes que prohíben volar.

Esos viejos flacos y orgullosos en el supermercado, arrastrando un carrito vacío con los ojos bajos y en silencio. Porque ellos creen que el silencio es de bravos. Esos viejos muertos de hambre, que trabajaron toda la vida y no se roban ni una uva. Esos viejos que se cruzan con un muchacho rubio de pelo largo que no los ve, porque va pensando en el futuro. Porque éste es un mundo de jóvenes que olvidan su origen y de viejos que no recuerdan el destino.

Pero si las moscas usaran corbata, si las balas cantaran blues, si el cielo sacudiera su viejo culo azul y las ventanas católicas de los edificios explotaran; igual... Igual habría un anciano babeando fantasías sobre las piernas de una muchacha. Igual habría todos esos tipos con caras de clavo sonriendo por las calles del mundo.En una tribu de monos, en una fiesta de esclavos, en una calle de zombies, yo no soy un hombre, soy un virus en tu mente .Un hombre solo en un cuarto regando una planta. Sufriendo porque nadie le habla o nadie lo toca y sólo le cabe recordar. O las camareras de los bares nocturnos de polleras cortas que van naufragando entre las brumas del deseo. O las conversaciones de mis amigos que antes soñaban ser héroes y ahora cobran un sueldo. Están inyectando la jeringa del miedo en las venas del mundo.Yo tenía veinte años y siempre estaba borracho en una pieza mugrienta. Viendo reflejar mi rostro sobre las paredes del mundo. Ahora tengo casi sesenta...y nunca lo vi...
Nunca vi a un hombre encendido y llameante, un hombre que cuando levantara la mano para encender un cigarrillo yo viera en sus ojos los ojos de un tigre acechando en el viento el paso del tiempo, para matarlo. Siempre vi los ojos del miedo...Siempre vi los ojos tristes de la nostalgia...


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